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Solán de Cabras es un agua mineral natural que nace en un manantial de la Serranía de Cuenca, en Beteta, con un balneario documentado desde el siglo XVIII. En Tienda Mahou San Miguel encontrarás toda la gama disponible, en vidrio o con gas. Elige tu Solán de Cabras y la recibes en casa en 24-48 horas.
El origen de Solán de Cabras no está en una fábrica, sino en un balneario. Sus aguas mineromedicinales eran conocidas ya en el siglo XVIII, y en 1775 el rey Carlos III ordenó construir el balneario junto al manantial, en Beteta (Cuenca); años después, en 1787, la Corona declaró de utilidad pública las aguas del lugar por sus propiedades.
Durante el siglo XIX el balneario se convirtió en destino habitual de la aristocracia española, pero no fue hasta el siglo XX cuando el agua empezó a embotellarse y a comercializarse como marca.
En 1980 llegó uno de sus rasgos más reconocibles: la botella de vidrio azul, pensada para proteger el agua de la luz. Desde 2011, Solán de Cabras forma parte del grupo Mahou San Miguel, dentro de su unidad de negocio de aguas.
La leyenda que da nombre a la marca cuenta que unas cabras enfermas de la zona sanaron al beber y bañarse en el agua que brotaba del manantial, lo que dio fama a la "solana" entre los habitantes de la región mucho antes de que existiera cualquier balneario o embotelladora.
Sea o no exacta esa historia, el nombre se mantuvo ligado al lugar y acabó bautizando al agua que hoy se vende en toda España.
Solán de Cabras es un agua de mineralización débil: su composición depende de las rocas calizas de la Serranía de Cuenca, que van aportando minerales de forma gradual a medida que el agua se filtra por el terreno antes de llegar al acuífero del que se extrae.
Ese proceso de filtrado natural es también el que elimina impurezas, lo que da como resultado un agua ligera en boca y con un sabor neutro, sin apenas residuo salino por su bajo contenido en sodio.
Procede de un manantial situado en Beteta, en la Serranía de Cuenca, donde existe un balneario documentado desde 1775.
Según la tradición popular, el nombre viene de unas cabras enfermas que sanaron al beber y bañarse en el agua del manantial, lo que dio fama a la zona mucho antes de que existiera la marca embotellada.
Desde 2011, cuando el grupo creó su unidad de negocio de aguas e incorporó la marca.
Es un agua de mineralización débil, filtrada de forma natural a través de las rocas calizas de la Serranía de Cuenca, lo que le da un sabor ligero y un bajo contenido en sodio.